Hoy me gustaría hablarte de un libro extraordinario:Es el Tao Te Ching, El libro del sendero, en versión de Stephen Mitchell.
Un buen viajero no tiene planes fijos
ni está empeñado en llegar a parte alguna.
Un buen artista permite
que su intuición le guíe a donde quiera.
Un buen científico se libra de conceptos
y mantiene su mente abierta a lo que es.
Así el Maestro es accesible a todos
y no rechaza a nadie.

Emplea todas las situaciones
y no desperdicia nada.
A ésto se le llama encarnar la luz.
¿Qué es un buen hombre sino maestro de un hombre malo?
¿Qué es un mal hombre sino la tarea de un hombre bueno?
Si no comprendes ésto, te perderás
por inteligente que seas.
Ese es el gran secreto.
Lao Tse, su autor, es posible que fuera contemporáneo de Confucio, (511-479 a.C.) aunque la información que ha llegado hasta nosotros es poco fiable, se cree que fue archivero real en alguno de los diminutos reinos de la época.
Lao Tse, cito textualmente a Stephen Mitchell, no dejó huellas, todo cuanto dejó fue su libro: una de las maravillas del mundo y un manual ya clásico acerca del arte de vivir.
Escrito con un estilo tan lúcido como una gema, radiante de gracia y humor y dotado de profunda sabiduría e inmenso corazón.
Fíjate:
El fracaso es una oportunidad.
Pero si culpas a otro por ello,
la culpa no tendrá fin.
Así el Maestro
cumple sus obligaciones
y enmienda sus errores.
Hace lo que precisa ser hecho
y nada exige de nadie.
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