30/10/13
El teléfono
E.T. quería un teléfono para llamar a su casa, todos queremos tener teléfono para comunicarnos, lo que nunca llegué a imaginar es que acabaría odiando dicho aparatito.
Casi todos los días sufro un mínimo de dos llamadas de alguien que solo quiere dar la murga, siempre a las horas más intempestivas.
Me importa muy poco que me digan que forma parte de su trabajo, la libertad de cada quién acaba donde empieza la mía.
No es la primera vez que le digo al operador de turno que anote mi número y no me vuelva a llamar, pero es como decírselo a un ladrillo.
Hoy, después de comer, cuando estás en la gloria, hace sol, cantan los pajaritos...¡ teléfono! una tal Aurora que me cuenta que es de " no se qué del dolor"....
Dolor sincero y cabreo el que me producen estas llamadas de una gente que, no se por qué, tiene mi número, mi nombre, mi edad....
Quiero, en justa reciprocidad, los teléfonos de los jefes de toda esta gente que se mete en mi casa, quiero devolverles las llamadas a todos éstos que se esconden detrás de un teléfono, quiero llamar a sus casas cuando están reunidos con la familia, o en el baño, o comiendo, o siesteando o ...
Haciendo lo que a uno le de la real gana, que para eso está en su casa.
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