En la primera parte interpretaron una obra de Samuel Barber: The School for Scandal
Pero la segunda obra: Concerto para violonchelo de Witold Lutoslawski, me sorprendió, no la conocía, y de la sorpresa pasé al encantamiento, qué difícil, que sincronía y qué cantidad de trabajo detrás.
Magníficos el Director y el Violonchelista.
Para terminar el concierto, nos deleitaron con la Sinfonía nº 4, de Robert Schumann.

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